El problema no es sólo que te hayas
quedado sin empleo.
El problema no es sólo que te cueste
llegar a fin de mes.
El problema no es sólo que dejes de
relacionarte con personas de tu sector profesional.
El problema no es sólo que no sepas que
contestar cuando te preguntan qué haces ahora.
El problema no es sólo que no encuentres
trabajo remunerado.
El problema es que llegaste a relacionar
valia profesional con valía personal, y sin una cosa, te quedas huerfano de la
otra, por eso ahora, eres un muerto viviente.
Hemos dedicado demasiada atención a qué somos
en función de qué hacemos o a qué nos dedicamos. Soy psicólogo, arquitecto,
fontanero, …Tras el desempleo, si no hago nada, ¿significa eso que no soy nada?
La cuestión no es la respuesta a esa
pregunta, sino la segunda pregunta que nos podemos hacer tras ésta ¿por qué no
hago nada?
Probablemente no fue siempre así.
Comenzaste a buscar empleo pero las puertas se cerraban, llego un momento en
que eso dolía tanto que llegaste a no querer sufrir más, entonces encontraste
razones para no seguir llamando a las puertas: no hay nadie, no me abrirán, no es momento de llamar, no dejan entrar a
gente como yo, entonces…¿para qué llamar?
Y buscamos la esperanza en el rescate.
“Alguien llegará que las puertas nos abrirá”, pero cansados de esperar a ese
alguien, terminamos no esperando nada para no seguir desesperando, y nos
adaptamos a las circunstancias, aprendimos a vivir el presente desde fuera de
la entrada, como miembros desterrados de un mundo que ya no es el nuestro, el
laboral.
Pasamos de perder el trabajo a perder la
dignidad. Si yo no encuentro trabajo, no soy productivo, no soy rentable, no
puedo alimentar a mi familia, no puedo pagar mis deudas, no puedo desarrollar
mis talentos. ¿Dónde quedó mi dignidad?
Y sin dignidad, sin amor propio, cada vez
es mayor mi cobardía, mi necesidad de ocultarme, de evadirme, de encontrar un
refugio o una evasión. Las drogas, la introversión, las excusas son una forma
de ir pasando el día, los meses y los años.
¡Recupera el papel protagonista de tu
vida!
1.- Pónle un valor económico a tu
actividad diaria.
Puedo ejercer un trabajo, que no un
empleo, y sentirme útil. Ocuparme de mi hogar, de mis familiares, de tareas
comunitarias o de acción social, son trabajos importantes y necesarios para que
nuestro sistema socioeconómico pueda sostenerse.
2.- Prepárate.
Si no hay trabajo para mi ahora, puede
haberlo en un futuro, sobre todo si presto atención a aquellos que sí deja
entrar el Mercado Laboral. ¿Qué nuevos paradigmas y oportunidades exiten?
¿Estoy preparado para adaptarme a esos cambios? ¿cómo puedo estarlo?
3.- Exigete un esfuerzo, no unos
resultados. Si ocupas tu tiempo y tu energía en el proceso, los resultados
llegarán. Ese proceso formará parte de una estrategia. Buscar empleo es un
trabajo en sí mismo.
4.- Aprende. Los grandes trinfadores no
ven victorias ni fracasos, sólo resultados. Un paso tras otro, con humildad
pero con determinación, coloca en tu mente tu objetivo y el universo se
reorganizará para dar respuesta a tus demandas. No es magia, es trabajo.
Si precisas de una coach laboral, estoy a
tu disposición. Un saludo.

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