Decidiste mirar sus ojos, tocar sus manos, entregar tu
cuerpo, tu mente y tu vida entera a esa persona con la que llevas…uf! ni te
acuerdas cuánto.
Ahora estas aburrido por la rutina, abrumado por las
preocupaciones, cansado de pelear por las mismas cosas. Te falta energía,
ilusión, constancia.
¿Qué pasó? ¿dónde quedaron aquellas ganas de vivir, de
compartir?
¿Puede un/una amante salvar tu matrimonio?
Puede salvarte a ti, es decir, cambiar tu día, tu noche, tu
realidad, insuflarte ánimo y ganas de vivir. Y tu matrimonio, ¿puede salvarlo
también? Depende de si ese nuevo amante o aquel que tuviste y perdiste por el
camino, te permite seguir amando a tu pareja.
A veces, el amante actúa como una válvula de escape que te
permite salir de la frustración y la monotonía, te hace recuperar la autoestima
y tu atractivo.
Sentirnos más felices repercute positivamente en nuestro
entorno, con el que nos relacionamos de un modo más constructivo.
Tu pareja, puede apreciarte de un modo distinto, con más
respeto y admiración, eres otra persona, alguien que nunca antes había
conocido.
A veces, el amante puede terminar siendo compartido por el
otro miembro de la pareja, esa sí que puede ser una comunión perfecta que os
haga multiplicar vuestro goce y disfrute. Tu pareja terminará aceptando e
incluso agradeciéndo el día que tu amante entró en juego en vuestras vidas.
“Amante es:
"Lo que nos apasiona". Lo que ocupa nuestro pensamiento antes de
quedarnos dormidos y es también quien a veces, no nos deja dormir.
Nuestro
amante es lo que nos vuelve distraídos frente al entorno. Lo que nos deja saber
que la vida tiene motivación y sentido. A veces a nuestro amante lo encontramos
en nuestra pareja, en otros casos en alguien que no es nuestra pareja. También
solemos hallarlo en la investigación científica, en la literatura, en la
música, en la política, en el deporte, en el trabajo cuando es vocacional, en
la necesidad de trascender espiritualmente, en la amistad, en el estudio, o en
el obsesivo placer de un hobby... En fin, es "alguien" o "algo"
que nos pone de "novio con la vida" y nos aparta del triste destino
de durar.
¿ Y
que es durar? - Durar es tener miedo a vivir. Es dedicarse a espiar como viven
los demás, es tomarse la presión, deambular por consultorios médicos, tomar
remedios multicolores, alejarse de las gratificaciones, observar con decepción
cada nueva arruga que nos devuelve el espejo, cuidarnos del frío, del calor, de
la humedad, del sol y de la lluvia.
Durar es
postergar la posibilidad de disfrutar hoy, esgrimiendo el incierto y frágil
razonamiento de que quizás podamos hacerlo mañana.
Por favor
no te empeñes en durar, búscate un amante, se vos también un amante y un
protagonista... de la vida” (Jorge Bucay)
Hay
matrimonios que han visto avivada la llama del amor compartiendo hobbies, intereses
o actividades. También hay quienes son capaces de celebrar, aun sin practicar
los logros de su pareja, viviéndolas casi con idéntico entusiasmo.
No es necesario
imponer el amante al otro miembro de la pareja, cada uno es libre de quererlo
en su vida de forma activa, como espectador, fan o de ningún modo en absoluto. En
cualquier caso, raro es el amante que rompe algo que no estuviera antes
fisurado de algún modo.
¡A
divertirse!

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