Aun teniendo ganas de seguir de vacaciones, hay sin duda multitud de factores a tener en cuenta:
- ¡¡Tenemos trabajo!! y sabemos hacerlo.
- Nos reencontramos con mucha gente del trabajo que nos agrada.
- Compartimos recuerdos agradables del verano (fotos, videos, anécdotas).
- Volvemos a producir para ganar dinero.
- Aprendemos cosas nuevas gracias a la formación que vamos a recibir.
- Llegamos descansados y con las "pilas recargadas".
- Tenemos nuevos propósitos porque hemos tenido tiempo para pensar en nosotros/as.
- Dejamos de gastar tanto en ocio.
- Volvemos a la rutina y nos olvidamos de los excesos (siestas, comilonas, etc.)
- La vuelta a la rutina horaria y de actividad nos regula mejor (las digestiones, los ciclos del sueño, etc.)
- Comenzamos a arreglarnos de nuevo por exigencias del trabajo y nos vemos mejor.
- Descansamos de otras cosas que conllevan las vacaciones (convivencia con familiares distintos a los habituales, turismo, etc.)
- Nos reencontramos con los amigos/as y familiares que regresan de las vacaciones.
- De nuevo los comercios están abiertos y el barrio recobra “la vida”.
- Los estudiantes comienzan el curso y nos queda más tiempo a los adultos para ocuparnos de otras cosas.
- A algunas personas les mejora la autoestima porque hacen lo que se les da mejor, que es su actividad profesional.
- Damos menos vueltas a la cabeza porque la actividad diaria nos entretiene y nos organiza nuestro tiempo.
- Se regula el tráfico de nuevo, se acabaron las caravanas de la operación retorno.
- Se acaba el calor sofocante, las temperaturas dejan de ser tan extremas.
- HEMOS REGRESADO SANOS Y SALVOS DE LAS VACACIONES Y… ¡¡Ya falta menos para comenzar las próximas!!
Últimamente, me encuentro cada vez más con otras realidades muy duras relativas a la vuelta del periodo vacacional:
- Los desempleados de larga duración, que no tienen la suerte de poder diferenciar un día festivo de otro laboral, porque para ellos TODOS los días pasan a ser iguales.
- Los que están recién despedidos tras ocupar un trabajo estacional (suplencias de vacaciones, trabajos temporales de verano…). En lugar de volver a sus trabajos, vuelven a la cola del paro hasta quién sabe cuándo.
Si acabas de regresar de tus vacaciones y te incorporas a tu puesto de trabajo, quizás te hayas notado estos días un poco más irritable o triste de lo normal. Mejorarás en dos o tres semanas; aunque entiendo que puedas sentirte incomprendido por los casi 6 millones de desempleados que tenemos en España.
Hemos asociado siempre el síndrome postvacacional a los que vuelven a sus puestos de trabajo; sin embargo no tiene por qué ser así necesariamente.
Según señalan los expertos "en el caso de aquellos que se encuentren en situación actual de búsqueda de empleo o de incertidumbre laboral estos síntomas se manifiestan con dureza y en un mayor grado”.
Muchas personas tendemos a elegir el verano y las vacaciones para descansar no solo físicamente, también mentalmente. Apartamos o “ponemos en pausa” pensamientos que nos generan ansiedad como es el caso de los conflictos o la incertidumbre laboral. Septiembre pone límite a ese tiempo de evasión.
Mi hijo, de 11 años, me decía a primeros de septiembre: “mamá, tengo ganas de descansar de descansar”. Estoy segura que eso le pasa a millones de personas en este momento, con las cuales me solidarizo y recomiendo comenzar cuanto antes con la rutina diaria de buscar empleo activamente, buscando cambios de estrategia que les genere ilusión y esperanza.
¿Qué tal desarrollar tu idea emprendedora?
¿Buscar trabajo en grupo?
¿Reciclarte para mejorar tu CV?
¿Ampliar la red de contactos?
¿Buscar otros horizontes geográficos?
¡Ánimo! Y si tiras la toalla, que sea sólo… para estar más sexy y disfrutar de la vida.

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